27 de enero de 2011
Movilización pro NASCAR
26 de agosto de 2010
Diálogos piloteros: de regreso
-Disculpe –dijo una vocecilla femenina– ¿me puedo tomar una foto con usted?
-Por supuesto –dijo sin prestar atención, maquinalmente, comenzando a forzar su natural sonrisa cuando vió dos ojillos de una chiquilla de apenas cinco o seis años–. Ven acá.
La tomó en brazos mientras la madre se apresuraba a tomar la fotografía antes de que le estrella del motor saliese huyendo.
-Muchas gracias, señor Castroneves –dijo el padre que estaba de pie a pocos metros de la estrella de las IndyCar Series–. Siempre fui gran admirador de usted… y también de Jeff Gordon.
-Jeff es buen tipo –dijo regresando a la chiquilla al suelo–, pero que empieze a temblar porque el año que viene me pasaré a la Nascar.
El padre de la niña sonrió algo sorprendido, pues nunca había oído nada al respecto ¿sería una primicia? Agarró a su hija y, mientras la madre comprobaba que la foto hubiese salido bien, la niña preguntaba mientras se alejaban “¿quién era ese señor?”.
Helio Castroneves se sonrió. Una mano le tocó en la espalda y oyó complacido como sonaban unas palabras en portugués.
-Dile a estos tipos que se dejen de tonterías con tanta seguridad ¿acaso no saben quién soy yo?
-Si –dijo Helio girándose–, el más irrespetuoso e insolvente de los pilotos del mundo. A mis brazos, amigo.
Ambos se fuendieron en un abrazo.
-Hace mucho que no comes una buena carne ¿verdad? –dijo Helio.
-Demasiado –respondió Rubens mientras subían al Mustang del 69 descapotable de Helio–. De hecho, no recuerdo ya si alguna vez comí buena carne.
-Te voy a llevar a un lugar donde la comida es espectacular… y las vistas también. No está lejos, apenas 15 millas.
-¿Vendiste el Plymouth Barracuda?
-No, lo tengo todavía, es mi capricho –dijo Helio, mientras hacía rugir con placer el motor del Mustang.
Los dos ocupantes del coche eran amigos desde hacía mucho tiempo, de ese tipo de amigos que con un silencio se le decían todo. Si Rubens no decía nada de su familia, Helio entendía que todo estaba bien, y si Helio comentaba algo de su mujer, Rubens sabía cuándo debía inmiscuirse o no. El trayecto por la autopista Palmetto Expy se hizo casi en silencio, con un amigo concentrado en la conducción y otro que disfrutaba en las tierras floridianas del mundo que no podía disfrutar en Europa.
Llegando a la salida en la que figuraba "SW 216th St", cerca de la universidad, Helio siguió por la autopista, y Rubens le miró dubitativo.
-¿Dónde vamos? –preguntó–. No me mates que el vuelo ha sido largo.
-Tranquilo, Rubinho, ya casi estamos.
Helio sacó el coche de la autopista pocos minutos después y comenzaron a aparecer carteles anunciando carreras de coches en varias categorías automovilísticas y, al final de la 137 Avenue, se divisaba una construcción parecida a un gran estadio de fútbol, el Homestead Miami Speedway. Rubinho iba distraído, pensando en que estaba algo cansado y toqueteaba la radio del Mustang, sin prestar demasiada atención a nada. Por fin, Helio aparcó en la entrada del speedway y se dirigieron ambos a la planta superior del recinto, donde se anunciaban varios restaurantes. Al salir del ascensor, Rubens Barrichello abrió los ojos y miró a la derecha. Un delicioso olor a carne asada había inundado todo su ser. Sí, allí estaba el restaurante. Helio le entregó las llaves del Mustang a un joven del restaurante y le dió una generosa propina. El joven acomodó a sus dos ilustres visitantes en una mesa cuya vista abarcaba toda la recta principal del circuito, además de las curvas uno y dos.
- ¿Qué tomarán? –preguntó solícitamente el camarero–. Tenemos mucho de todo.
Después de encargar la comida, Helio, examinó detenidamente la mirada de Rubens que, tras mantenerla unos instantes, la apartó, fijándose en unos trabajos que estaban haciendo abajo, en el circuito, unos operarios. Fue Helio el que tomó la palabra.
- No eres feliz, amigo. ¿Qué ocurre, marcha todo bien en la familia?
- Mi vida personal es maravillosa, Helio –respondió Rubens, que más cómodo, volvió a cruzar su mirada con la de su amigo–, soy completamente feliz, pero no soy dichoso en la F1. Sé que puedo dar más, pero siempre aparece algo o alguien que me impide llegar a lo alto. Siempre he estado en equipos medianamente buenos, incluso en el mejor, pero aquello fue un infierno ¿no tendrás un sitio en la Indy?
Helio estalló en una sonora carcajada, mientras golpeaba amistosamente la cara de su amigo, que se empezaba a sentir ninguneado. Su vida en la F1 no había sido un camino de rosas precisamente, y no le gustaron nunca las chanzas con ese tema, que en definitiva era su vida.
- Eres un jovencito todavía, Rubens –dijo Helio, enjugándose las lágrimas de risa–. Crees que todavía tienes fuelle, y yo me lo creo, pero tienes una edad y, según vas cumpliendo años, te vuelves menos temerario. Igual me pasa a mí ¿no crees que yo pueda seguir luchando con los jóvenes...?
- Claro, Helio, pero tú ya has ganado las 500 millas, pero yo no he ganado nada, y necesito, no luchar, sino ganar por...
- Tranquilo Rubens –interrumpió Helio–. ¿Y no te has parado a pensar que nuestro tiempo en esto del motor ya está pasado? ¿qué podemos aportar casi cuarentones como tú y yo? ¿experiencia? No me hagas reir, que eso lo consigue un joven en un año. Crees que tu sapiencia es algo impagable, pero no es más que un coco-wash que nos hacemos los que no tenemos otra cosa que experiencia. Además, tú estas bien considerado en tu equipo y te mantendrán la temporada que viene ¿no?
- Si, el viejo Frank me quiere mucho y me valora, pero en el equipo hay una sensación de que el 2011 será el de un nuevo despegue de Williams, y se están moviendo muchas cosas, incluso Frank se está haciendo a un lado. Un año más, solo pido eso –añadió Rubens, mientras daba un largo suspiro.
- Pero Rubens, no me has respondido a la pregunta ¿por qué deberían mantenerte en el equipo? A mí en Penske no me queda mucho ¡y menos mal que gané las 500 el año pasado, que de no haberlo hecho, estaría criando girasoles en el Mid-East! Tenemos tres coches en parrilla y el jefe quiere dos; Will Power viene pegando fuerte y no creo que pueda pegarme con él, por lo que tengo que rezar para que Briscoe lo haga peor que yo, pero aún así ¿cuántos años puedo dar? ¿dos, tres? A eso se le llama prolongar la agonía. Dentro de muy poco tiempo –comenzó a decir Helio, mostrando un semblante serio en extremo– tú y yo ya no estaremos en las apuestas deportivas, estaremos borrados de las listas de pilotos. Querido Rubens, nuestro tiempo ya pasó.
Rubens no quería oír lo que Helio le estaba diciendo, pero sabía que su amigo estaba en lo cierto. Ensimismado volvió la cabeza a la cristalera que tenía a su izquierda, y distraído, comenzó a buscar la salida a su angustia.
- Helinho ¿y si nos montamos un equipo en la Nascar? Hablamos con Petrobras y tendremos el apoyo seguro.
Helio comenzó a reír a carcajadas, pues estaba recordando la broma que le gastó al padre de la niña que se fotografió con él en el aeropuerto.
- No es tan fácil Rubens. aun siendo los de la Nascar unos pueblerinos retrógrados, tienen su tenderete muy bien montado, y es muy caro hacer algo con medianas pretensiones, además ¡tú no has dado una vuelta a un óvalo en tu vida! Es completamente diferente a los circuitos que estás acostumbrado, esa forma de moverte en la pista jamás la has visto. Fíjate en Juan Pablo, que lleva ya años de adaptación, y un par de temporadas con el mejor material posible y ya ves lo que está haciendo. No, Rubens, no es la solución... aunque quizá en la Nationwide.
- ¿Lo movemos? –dijo Rubens con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Y qué seremos, el dúo de abuelos churrasqueros amazónicos? –bromeó Helio, que empezaba a verlo como una lejana posibilidad, pero de la que necesitaba convencerse.
- No, Helio. Hablo muy en serio, y tú lo has dicho antes ¡nos quedan meses, algún año más en alta competición! Yo necesito correr y tú también, te conozco de sobra. Hacerlo en una segunda división de la Nascar sería bueno porque la exigencia no es tan grande ¿o sí? Piénsalo, pero no lo veo descabellado.
Mientras Rubens argumentaba, Helio se concentraba en un pequeño trozo de carne que le acababan de dejar en la mesa. Toda un delicia, pensó el todavía piloto de Penske, mientras se preguntaba si no sería su porvenir compartir equipo con Rubens en los óvalos de la Nascar.
12 de agosto de 2010
La F1 es un vicio, y muy caro
Si nos fijamos en la F1 y en el usurero que maneja sus derechos, no hace falta ver datos demasiado concretos para aceptar que estamos en manos de un tipo que no se fija en el aficionado como fin principal de su negocio. Uno no se plantea muchas veces ir a presenciar una carrera en directo, porque entre entradas, vuelos, alojamiento y comida se le va la paga del mes, y sinceramente, hay cosas mucho más importantes que ver una carrera de coches. Por ejemplo, comer.
El otro día estaba viendo en casa una edición pasada de la Daytona500, todo un espectáculo y la carrera con más seguimiento en U.S.A. Por propia experiencia, sé que los americanos organizan cualquier cosa no para sacarte hasta la última moneda de tu bolsillo, sino renuncian a un mergen de ganancias considerable con un único objetivo: que vuelvas en la siguiente edición. El sistema lo tienen pensado a medio-largo plazo, y la ganancia será al fin mayor. En la F1 te sacan hasta el tuétano de los huesos y no sueles volver, a no ser que te puedas permitir el atraco.
He buscado entradas para los próximos eventos de las cuatro mayores carreras de coches del mundo, la Daytona500, el GP de Mónaco de F1, las 24 horas de LeMans y las 500 Millas de Indianápolis. En todas he buscado un asiento en recta de meta, poco antes de la llega a ésta. Sólo figuran los precios por ver la carrera, sin entrenamientos ni clasificaciones.
Asistir a la próxima edición de la Daytona 500 no es especialmente caro, aunque ya saben, si vamos desde Europa, súmenle el billete de avión y el hotel, pero si son de Florida…:
http://www.ticketcity.com
De Palma Box E
175 Euros
Por contra, presenciar en recta de meta el GP de Mónaco de F1 nos dejará un agujero en el bolsillo bastante considerable:
http://www.f1gpt.com
X2 Grandstand
342 Euros
La 24 Horas de Le Mans me ha sorprendido, ya que esperaba unos precios más asequibles, ya que es una categoría un poco en desuso… quizá sea ese su fuerte, que asisten incondicionales:
http://www.gptours.com
Tavano Grandstand
260 Euros
Por último, la llamada más grande carrera que se celebra anualmente en el mundo, la Indy500, o como la conocemos generalmente en europa, las 500 Millas de Indianápolis:
http://www.ticketcity.com
H Stand
90 Euros
Redondeando y comparando con la F1, que es, con mucho, donde los precios son más elevados, sacamos datos concretos. Por el precio de una entrada del GP de Mónaco de F1 de 2011:
- Podremos asistir dos veces a la Daytona500.
- Seremos espectadores en primera fila en las 24 Horas de Le Mans, y además, poniendo 8 euros más de nuestro bolsillo, tendremos nuestra entrada para las 500 Millas de Indianápolis.
- Veremos cuatro años la Indy500.
Confieso que cuando veo estas cosas me pongo de muy mal humor, y empiezo a considerar si la F1 es tan grande como nos dicen o, simplemente es una categoría que ha sabido mantenerse con la cabeza muy alta y, sobre todo, con el bombo que le da la FIA.
Las cifras hablan por sí solas, esta gente se está lucrando en demasía y nos están robando a mano armada a los aficionados, que, cierto es, nos dejamos robar con una dulce sonrisa.
Cada uno hace lo que le viene en gana con su dinero, eso es de justicia, pero no creo que la diferencia de espectáculo sea la más mínima. Adelante, señores de la F1, sigan aprovechándose de nuestras ilusiones.
21 de noviembre de 2009
Abuso en la F1
Hoy he visionado la web de mis queridas y muy olvidadas últimamente IndyCar Series y se ha abierto la posibilidad de comprar los tickets de la temporada que viene en un circuito cualquiera americano, el Iowa Speedway, un circuito oval de 7/8 de milla. Examinando la página donde se pueden comprar los tickets, he comprobado estupefacto que se puede comprar un abono para toda la temporada por solo 99 dólares estadounidenses, es decir, 66,61 €. En total se pueden presenciar 8 carreras, con sus respectivas fórmulas de promoción, con clasificaciones y entrenamientos. Cada evento nos costaría la friolera de 8,33 €.
Para asistir únicamente al GP de España de F1, la entrada más barata está en 88 euros para todo el fin de semana, aunque en el circuito, ofrecen la posibilidad de hacerse socio por 142 € anuales, incluyendo en ese precio la posibilidad de asistir a todas las carreras que se celebren en el año 2010. Tras comunicarme telefónicamente con el circuito de Cataluña, me dijeron que ese punto era erróneo en lo tocante a la F1, pues los socios deben adquirir igualmente sus tickets, aunque eso sí, con un descuento que no saben especificar. Igual sucede en dicho circuito con la carrera de MotoGP.
Resumiendo, si ese descuento lo ciframos en un 15 por cien (hipotéticamente, claro está), la carrera de F1 nos costaría 74,8 €, a lo que hay que sumar los 142 € por la cuota de socio. Total 216,8 €. Como son cuatro carreras las que se celebrarán (ya que no disponemos de datos sobre las entradas de MotoGP), cada evento nos sale a 54,20 €, lejos de los 8, 33 € del Iowa Speedway.
Las carreras que podríamos disfrutar en el Iowa Speedway son:
22 May 2010, USAC Triple Crown Midgets / Sprints / Silver Crown
23 May 2010, NASCAR Camping World Series East / West
19 Jun 2010, 19th Firestone Indy Light Series / IndyCar Qualifying
20 Jun 2010, 20th IndyCar Series
10 Jul 2010, ARCA RE/MAX Series
11 Jul 2010, NASCAR Camping World Truck Series
30 Jul 2010, USAR Pro Cup Series
31 Jul 2010, NASCAR Nationwide Series
En el Circuit de Catalunya serían:
11 Oct 2009, Campeonato de España de Velocidad de Motociclismo
25 Oct 2009, Campeonato de Cataluña de Automovilismo
1 Nov 2009, Open GT Internacional "Circuit de Catalunya"
9 May 2010, Gran Premio de España de F1
Esto es lo que hay esquemáticamente:
Iowa Speedway Abono anual: 66,61 €. Precio por carrera: 8,33 €.
Circuit de Catalunya Abono anual 216,80 €. Precio por carrera: 54,20 €.
Ver una sola carrera en Europa, nos cuesta casi lo mismo que ver toda una temporada de carreras en Estados Unidos. Y aquí no es solo la culpa de Ecclestone, que es muy fácil aporrear al abuelo. Instituciones, gobiernos, instalaciones deportivas y saqueadores e intermediarios de tres al cuarto, hacen que los europeos tengamos que conformarnos con seguir el deporte desde la comodidad de nuestro salón.
Más claro el agua.
22 de octubre de 2009
Peter Windsor, “Kyle Busch puede ser campeón del mundo de F1”
Pues todas esas dudas y obstáculos son con lo que se están topando los directivos del equipo americano de F1, el flamante USF1. Su aspiración de tener solo pilotos estadounidenses empieza a entreverse como quimera, pues hay muy pocos pilotos interesados en el proyecto “europeo” y, los pocos interesados se topan de narices con un requisito FIA: la Superlicencia. Peter Windsor, Director Deportivo de USF1 se ha referido a esta cuestión "Vamos a tratar de conseguir a los mejores pilotos que podamos para 2010, y no hay conductores estadounidenses, por desgracia, disponibles para competir en la F1 desde el punto de vista administrativo. Necesitan una Superlicencia F1. Se trata básicamente de si has ganado un campeonato internacional de monoplazas, obtienes una Superlicencia. Ningún norteamericano lo ha hecho en los últimos 12 meses. No es una lucha con el automovilismo estadounidense, sólo son las normas".
El último piloto en el que se han fijado en el equipo americano es la estrella de la Nascar, Kyle Busch, piloto que está atado para la temporada 2010, pero que, según Windsor podría ser piloto de F1 con ellos en 2011 "Si Kyle quisiera pilotar para nosotros en 2011, sin duda estaríamos interesados. Creo que habrá un montón de especulaciones acerca de los pilotos a medida que pasa el tiempo. Si yo fuera Kyle, estaría diciéndome a mí mismo, sí, esos muchachos todos hablan y hablan, voy a ver lo que hacen, voy a ver como va el coche. Vamos a ver como es el taller de competición. Muy bien. Vamos a hacer un buen trabajo".
Sinceramente, cuando me enteré de que podría haber un equipo americano en la F1 no me lo creí. Ahora que es un hecho, opino que pueden tener unos buenos cimientos. Pero creo que USF1 es un proyecto herido de muerte desde su concepción, pues en el equipo no se pueden limitar a hacer un gran trabajo en el diseño, fabricación y puesta en marcha del monoplaza, sino que además tendrán que vender la F1 en USA, un país donde tienen categorías automovilísticas perfectamente acomodadas y seguidas por millones de espectadores, categorías consideradas por el público americano como las mejores del mundo, y ese es un concepto muy difícil de cambiar, sobre todo porque la F1 actual es un producto invendible a quién no haya seguido la historia de la competición en su vida.
Y siendo constructivo, hacerse con un piloto como Kyle Busch, piloto genial y algo díscolo, podría ser la única salida efectiva para el equipo americano, que de no conseguir a un piloto de renombre en Estados Unidos, podría verse inmerso en un callejón sin salida que desembocase en la desaparición del equipo de aquí a dos años.
¿A día de hoy? Lo tengo claro, si no consiguiese pilotos estadounidenses, me echaría a la alforja al público canadiense, más abierto a la F1, fichando a un piloto que obtendría la superlicencia al instante, con una dosis de genialidad innegable y que tiene toda la experiencia del mundo subido a un coche: Paul Tracy... seguro que él no se negaría.
8 de octubre de 2009
Trulli y Mika Salo probarán en la Nascar
El hecho es que los elementos Mika Salo y el actual de Toyota, Jarno Trulli harán una prueba en la Nascar americana para el equipo Michael Waltrip Racing el próximo mes. Será cuando termine la última carrera en Abu Dhabi cuando el finés y el italiano hagan las maletas y vuelen a USA para que les fabriquen el asiento y comenzar así los test que verificarán si son aptos o no para rodar cerca del muro.
Aunque Trulli se dice comprometido al cien por cien con la F1, las últimas declaraciones de John Howett hacen que Jarno busque la opción trans-atlántica "Antes del Gran Premio de Bélgica me ofrecieron la oportunidad de hacerlo a final de año, pero quiero destacar que simplemente es una oportunidad para probar otra categoría del automovilismo para mi disfrute personal. Sigo comprometido al 100% con la F1".
La gente debe buscarse las habichuelas donde pueda, pero creo que para pilotos ya talluditos como Salo y Trulli, la adaptación a la Nascar podría ser casi imposible, pues dos factores cuentan en su contra, tienen una edad y nunca han visto un muro a 10 centímetros de su coche a 300 km/h, y sobre todo, que no han visto un óvalo ni en televisión. Tendrían que iniciar un proceso de aprendizaje del vehículo, sus características y reglajes, así como su conducción, en nada parecida a la de un F1.
Probablemente sea un montaje publicitario para salir en los periódicos, unos y otros.
13 de agosto de 2009
Max Papis: “En la F1 puedes comprar los resultados”
Dando mi paseo diario por las diferentes categorías que adornan el mundo del motor me he encontrado con una joyita, unas declaraciones que en la web oficial de la Nascar hace el piloto Max Papis, un trotamundos de los coches, que es todo un señor y un ejemplo de sacrificio, profesionalidad y humildad que deberían seguir todos y cada uno de los que se inician en este tupido mundo de arrogancias, envidias y voluntades frustradas.
Fiel a mi costumbre, le daré un breve repaso a lo que ha sido Papis a lo largo de su carrera, a ese semblante de mafioso matón de película que es solo un escaparate que opaca la sencillez de su ser.
Era la ilusión de un joven que dedicó toda su juventud a llegar. Todos sus ahorros y todas sus ilusiones a una sola carta: el equipo Footwork. Su sueño fueron siete carreras en las que en cinco abandonó, consiguiendo además una meritoria séptima plaza en Monza y una duodécima posición en Nürburgring. Su sueño su murió.
Cerró la puerta en la F1 y decidió saltar a América, a la categoría CART-ChampCar. Se inició en un lamentable equipo llamado “Team Arciero Wells”, donde estuvo en 1996, 1997 y 1998, donde su mejor logro fue conseguir una brillante quinta plaza en Houston en su último año en el equipo, carrera ganada por un tal Dario Franchitti.
El año 1999 fue su salto a la alta competición, pues pasó a formar parte de un gran equipo, “Team Rahal” y terminó sexto el campeonato. En 2000 y 2001 continuó en el equipo y consiguió tres victorias. Llegó la tan ansiada recompensa.
Delante de Montoya en Long Beach
En 2002 comenzó a diluirse y en 2003 se selló su despedida de la categoría, pero en sus últimas cuatro carreras, consiguió 3 top-ten y una cuarta posición para su equipo, “PK Racing”.
Max siempre tiene un recuerdo para la F1, mezcla de resentimiento y pena "Se llevaron mi sueño, lo usaron, y lo tiraron. Ése es el recuerdo que tengo de Fórmula Uno: Falta de respeto por el sueño de un chico joven, el sueño y el trabajo hecho por aquellos que me llevaron hacia allí".
"Para mí, yo tengo algunos amigos allá. Los amo, en especial alguna gente de F1. Pero no me gustó por toda la falta de respeto hacia el ser humano. Por eso es que, aquí, encajo mucho mejor, pues yo pienso que soy un buen ser humano, y la gente me acepta por lo que soy. Allá, primero se fijan en tu billetera, y luego se fijan en si eres el hijo de alguien famoso, no sé. Si no tienes una de esas características, te dan una patada en el trasero y te dejan ir", manifestó el de Como.
Actualmente milita en la todopoderosa Nascar, donde corre con su Toyota. No está siendo fácil para Max la categoría, pues el mundo de los óvalos es complicado para los pilotos de circuitos mixtos. Además, está en un equipo que lucha por clasificarse para cada carrera y la presión que ese factor ejerce, se deja notar sobre las espaldas del italiano "Estar más adelante definitivamente, no digo que haría más fácil mi vida, pero yo podría estar un poco más en ritmo, y mi equipo sería de alguna manera más aceptado".
El pasado fin de semana, Papis compitió en Watkins Glen y consiguió una extraordinaria octava posición. Solo 10 carreras a sus espaldas en la Nascar y entrar dentro del top-ten hacen que sea un enorme triunfo en su carrera deportiva el resultado del Glen. "Un día como el lunes, pienso que es como un pequeño regalo que llega, y que les dice a todos que a veces David le gana a Goliat. Éramos tan pequeños, logramos tanto. Me hizo recordar que toda la ayuda, todos los consejos de mi padre, toda la gente que me ayudó en el camino, están todos a bordo conmigo. Cuando estás allí, y te queman los brazos, te faltan 10 vueltas, usas todo lo que tienes, pues ésta es tu oportunidad".
"Esto es lo que quiero hacer, y la NASCAR va a ser lo último que yo voy a hacer en mi trayectoria. No me van a ver corriendo en ninguna otra cosa, no de manera seria. Quizás karting, o algo así. Estoy dedicando toda mi vida, y mi familia también se está dedicando y haciendo un gran esfuerzo. Sin mi esposa, Tatiana, y mis hijos, nunca podría hacer lo que estoy haciendo. Pido mucho de ellos para que yo pueda alcanzar mis sueños", comentaba Massimiliano.
Pero el amargor llega a los ojos de Max cuando recuerda lo que era y es la F1, y nadie mejor que él para definir la “categoría reina” del automovilismo "La diferencia es que aquí uno no puede comprar los resultados. Uno necesita crearlos. El ser humano y el equipo están creando tu éxito. En F1 puedes comprar los resultados, pues puedes hacer un nuevo deflector delantero, puedes hacer un nuevo alerón trasero, hacer cosas diferentes. Aquí, depende mucho de la gente. Por eso es que me gusta tanto, pues aquí no existen las excusas, mis muchachos arruinaron mi auto, mi auto no es veloz este año... Tony Stewart tiene el mismo auto que yo. Así que ahí no hay diferencias".
"Eso es lo que me gusta de esto. Saca a relucir lo mejor. Y al mismo tiempo, hay tanto respeto por el ser humano aquí. Ustedes deberían estar muy orgullosos de estar aquí. Estoy orgulloso cada día de estar aquí. Estoy orgulloso cada día cuando entro en este garage, pues es algo especial, es algo muy especial poder estar aquí con deportistas como Carl Edwards, Jimmie Johnson, gente que gana 20 veces más dinero que la mayoría de la gente en F1, pero son más humildes. Ésa es mi opinión. Quizás he sido un poco demasiado duro, pero siempre digo lo que pienso".
Pues este Max tiene toda la pinta de ser un señor al que la vida maltrató con una bofetada de orgullo, y se ha resuelto a levantar la cabeza, buscando humildemente su oportunidad en un mundo en el que era un extraño y del que ya no quiere salir.
A Juan Pablo le pasa lo mismo. ¿Y no será que estamos demasiado empeñados en estar siempre en el máximo nivel y no nos damos cuenta de cual es esa cota?
Persona agradecida y sencilla este Max, que ha hecho de la sencillez y su familia sus objetivos en la vida.
31 de julio de 2009
Montoya opina sobre Schumacher
cuando dominaba abrumadoramente la carrera, se refirió a su amigo y rival de la F1 diciendo que "el regreso de Schumacher a las pistas el algo muy positivo y creo que nunca se debió haber retirado".23 de julio de 2009
Récord de edad subido a un coche de competición

Recuerdo a botepronto a un jugador de baloncesto, Joan “Chichi” Creus, base del CAI Zaragoza, que con más de cuarenta años saltaba y corría como un chaval de doce y siempre decía cuando se le preguntaba al respecto “mi secreto es que no me siento viejo y hago lo mismo que los demás, entreno, como y corro lo mismo que los jóvenes de veinte años, ¿por qué tendría que hacerlo de otra forma?”.
En la época actual estamos viendo a un campeón como Michael Schumacher diciendo que sus días en la competición están contados, que con treinta y siete años está viejo, y termina colgando el casco. También vemos al señor que con sesenta años sigue subido a un andamio y nada le pasa, y aplicando al mundo del motor, taxistas que conducen doce o quince horas diarias, manteniendo la concentración, y lo que es más sorprendente, manejando su coche cada vez mejor. El nivel de atención y concentración entre estos taxistas sexagenarios y el piloto de F1 veinteañero es el mismo, así como el desgaste físico que una y otra categorías conllevan. Algunos de ustedes estarán pensando ¿se ha vuelto loco este hombre? Creo que no, o al menos ayer por la tarde no lo estaba, que fue la hora de mi último examen psiquiátrico por parte de mis hijos. No es igual la categoría “taxis” que la categoría “competición” por una sencilla razón: la adrenalina.

Que me corrijan los médicos. Nuestro taxista de sesenta años se sienta plácidamente en su asiento por la mañana y se dedica a hacer circular su coche con mayor o menor nivel de histerismo por las calles de la ciudad, con su aire acondicionado o su calefacción proporcionándole el nivel de confort necesario. Nuestro piloto de veinte primaveras entra en un mundo en el que el cansancio psíquico de la lucha con el rival es enorme, y aquí es donde entra a jugar la adrenalina, que acentúa ese cansancio y le hace sudar como el hijo del gallo.
Como dicen en el pueblo de mi mujer “a lo que te truje Chencho”. Resulta que en América se pasan por el forro la parrafada que acabo de soltar. Y con toda razón, pues la mayoría de las veces esas personas anónimas tienen una vida mucho más desgastante, estresante, preocupada y movida que la de nuestro piloto veinteañero, que se dedica a subirse al avión cuando le dicen, sin preocuparse siquiera en hacer maletas o sacar billetes, y acoplarse luego a un coche y trabajar con su equipo para que vaya más rápido. No es vida fácil, pero seguro que no se cambiaban por el amigo del andamio. El hecho es que en una categoría regional de la Nascar, la Camping World West, el abuelo Herschel McGriff, de ochenta y un años, ha batido el record de longevidad que ya poseía antes él mismo con setenta y cuatro.
¿Y en qué condiciones lo ha hecho? Pues exactamente como el resto de competidores y como lo hacen en la Nascar, es decir, con carreras eternamente desgastantes. Eran veintiséis competidores y abuelo McGriff salía desde la posición veintiuna. Finalmente terminó en el lugar treceavo. ¿Quién ganó? Un joven de cuarenta y siete años que nació cuando abuelo McGriff ya se había retirado. El circuito de Pórtland fue le testigo de la gesta.
Sobre abuelo McGriff diremos que está en el Hall of Fame de la Nascar, y ha competido en ochenta y cinco carreras de la categoría reina, quedando vencedor en cuatro de ellas.
Y ahora viene un chaval europeo de treinta y dos años y me dice que su carrera deportiva empieza a agonizar. Yo pienso que hay una cruzada internacional de holgazanería y holgazanes/vividores profesionales, que están empeñados en demostrar a todos que no pueden rendir como cuando tenían veinte años. Por ello, las ganancias que deben acumular en sus 15 años de vida laboral deben ser suficientes para que nuestro joven piloto tenga una vida placentera junto a su familia hasta el fin de sus días.
Quizás me puedan acusar de una visión excesivamente simplista del caso y seguramente no les faltará razón, pero estoy convencido de que al menos en parte, tengo más razón que un santo.
¡Bravo, abuelo McGriff! Es usted todo un ejemplo del que muchos deberían aprender ¿no ven en la foto de cabecera su cara de felicidad? ¿Se imaginan a algunos pilotos de F1 que no nombraré con semejante semblante?.
Vía │ Nascar
30 de abril de 2009
Montoya aun podría ir a la All Star Race
28 de abril de 2009
Hamilton flirtea con la Nascar
Hace unos días Norbert Haug, director deportivo de Mercedes, dejaba caer la noticia que a todos nos sorprendió: Hamilton piensa en dejar la F1, noticia ahora confirmada con datos más exactos por parte del mismísimo Lewis Hamilton.
"¿Quiero estar en primer plano con la gente poniéndome constantemente por los suelos?, ¿quiero estar sometido a la atención de los focos cuando no puedo comerme un fish and chips o ir al cine y divertirme sin que la gente me esté tomando fotos?", comentaba triste el inglés.
Lewis está dolido, ya que en pretemporada el coche no iba bien (aunque Ecclestone decía que iban con el coche lastrado), y ya en plena temporada 2009, el coche no termina de tener un buen desempeño en pista, aunque está mejorando. También ha tenido los problemas con los comisarios de Australia, problemas por los que mañana será juzgado el equipo y de los que se podría derivar una sanción que no ayude en nada a la cada vez más oscura imagen del brillante piloto británico.
Sería muy bonito ver a Hamilton en la Nascar, y seguro que ofertas no le faltan, pero lo que debe tener claro es que si tiene una buena oferta de América y la acepta, debe demostrar con resultados su valía en apenas una o dos temporadas, ya que en el otro lado del Atlántico no tendrían ni la mitad de miramientos con él de los que tiene y ha tenido McLaren.
27 de abril de 2009
Keselowski venció a los favoritos en Talladega
El podio lo completó Dale Earnhardt Jr. y Ryan Newman, piloto que se está convirtiendo en una apuesta segura cuando se corre en un superspeedway.
6 de abril de 2009
Jeff Gordon rompe el maleficio en Texas
En la última reanudación, Gordon se colocó por delante de Carl Edwards y se benefició de la lucha entre éste último y su compañero de equipo Jimmie Johnson. ¿Y las órdenes de equipo? Pues parece ser que en la Nascar no siguen la política de perjudicar a un piloto para beneficiar a otro. Que tomen nota Ecclestone y Mosley de cómo se hacen las cosas para beneficiar a quién les paga, el público.
Jimmie Johnson tuvo un comienzo complicado, porque el setup del coche no estaba del todo ajustado y, tras las paradas en boxes luchó por ganar la carrera.
En cuarta posición se colocó Tony Stewart, que poco a poco está haciendo importante a su nuevo equipo y ya está en la quinta posición de la clasificación general.
La próxima cita será en Phoenix dentro de 2 semanas, pero no se correrá el domingo, sino el sábado y además por la noche.
Arizona espera impaciente

