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5 de agosto de 2010

Bridgestone en la F1: Más torpes que un serrano

Y que me perdonen lo serranos por usar el dicho en el que quedan mal parados. Los japoneses de la ruedera están demostrando que no saben muy bien lo que quieren, que están pensando ya en otra cosa o, simplemente, que son incapaces de llevar a cabo lo que han pensado para la F1. Me inclino por esto último.


Pero antes de entrar en el asunto de mi entrada, me gustaría recordar una cosilla a cierto comentarista de televisión. Dicho profesional se refirió a la ganancia de seis posiciones de Kobayashi en la primera vuelta de Hungría 2010, y restó importancia a dicha remontada por ser los pilotos adelantados los de los tres equipos nuevos. ¿Se acuerda, querido comentarista las posiciones que realmente ganó en pista Fernando Alonso en Mónaco 2010? Ni yo le dí demasiada importancia en su día a lo de Alonso ni se la doy hoy a la remontada de Kobayashi, pero tengamos un poco de uniformidad en el criterio que usamos. 

Hablando de japoneses ¿recuerdan quiénes fueron los vencedores morales del pasado GP de Canadá 2010, en el Guilles Villeneuve? Pues terminando la carrera canadiense, Hirohide Hamashima, director de desarrollo del departamento de competición de Bridgestone, sacaba pecho atribuyéndose buena parte del espectáculo vivido por haber elegido unos compuestos superblandos de rápida degradación. De ello ya hablé en una anterior entrada, pero desde Japón nos prometieron hacerle la vida más difícil a pilotos y escuderías aportando neumáticos de rápida degradación. 

Con tanta puñetera polémica, el asunto ha quedado medio olvidado por mí, hasta estos días. Hace pocas fechas, en el previo del GP de Hungría, leí que en el país magiar nos obsequiarían los nipones con compuestos medios y superblandos, y me pregunté si no serían de una vez estos compuestos parecidos a los que se usaron en el Guilles Villeneuve. Cierto es que uno tiene muchas cosas que hacer y, durante la carrera pasaron tantas cosas que no se le presta demasiada atención o recuerdo a determinadas cosas, pero cuando descubrimos todos la alocada estrategia de Mark Webber, el recuerdo de los neumáticos superblandos de Canadá llegó a mí. 

Recuerdo que en Canadá había pilotos que en siete vueltas tenían ya graves problemas de degradación, pero en Hungría nadie tuvo el menor problema hasta que el Safety Car apareció en la pista en la vuelta quince. Casi todos entraron a cambiar ruedas durante la estancia del Safety Car en la pista, excepto Barrichello, que salía con el compuesto medio, y Webber, piloto éste que alargó de forma increible su parada en boxes. Según pasaban las vueltas, mi admiración por lo que estaba haciendo Webber se iba transformando en incredulidad, pues el magnífico rendimiento que le estaba sacando a los neumáticos blandos era difícil de concebir. Llegó un momento en que la pregunta me rondaba ¿sería capaz Webber de hacer toda la carrera con superblandos si no existiese la obligación de usar los dos compuestos? 

El señor Webber se detuvo cuando le vino en gana, es decir, cuando la distancia que le separaba de Alonso era más que suficiente para asegurarse la primera posición una vez que realizase su cambio de neumáticos. Hasta aquí nada nuevo. Pero a mí no me cuadra que Bridgestone suministre neumáticos, ya no blandos, sino superblandos, y que un piloto aguante con ellos sin degradarse cuarenta y tres de las setenta vueltas de la carrera: eso no es un neumático superblando, sino un duro, de los que se han usado toda la vida en la F1, incluso más duro que éstos, porque la media de paradas en boxes, desde que yo recuerdo la F1, es de dos, y ahora terminan los monoplazas con una sola parada. Recuerden lo que hizo Fernando Alonso en Mónaco, aguantar toda la carrera con las misma gomas. ¿Qué nos están vendiendo en Bridgestone? 

Arriba he expuesto varias opciones, pero lo errático de sus resultados, apunta a que se están centrando ya en otros frentes, y se están manteniendo en modo “hibernación”, esperando que termine la temporada 2010 de F1, y con ella, su periplo en dicha categoría. Después del anuncio de repetir lo de Canadá 2010 en las sucesivas carreras, se ha comprobado que han sido incapaces de obtener el mismo resultado con sus compuestos que en la carrera norteamericana, hecho que me hace reafirmarme en lo expuesto en la entrada a la que hago referencia más arriba, y es que tuvieron un error estrepitoso en la fabricación/elección del compuesto en Canadá. Error eso sí, que nos dio unos momentos espectaculares en el Belle Isle. 

De hecho, revisando mi texto, me doy cuenta de que lo que sucede con Bridgestone podría ser una mezcla concatenada de las tres opciones de mi primer párrafo, pues su asumida muerte metafórica en la F1, desencadena la falta de interés en el desarrollo de su propio material, dejando de lado la categoría y abandonando sus investigaciones para quedarse y ofrecer a los equipos solamente el material que ya poseen, brindando al público un via crucis divagante que solo puede terminar de la forma ya predefinida: en la cruz.


"No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas"
François de la Rochefoucauld

24 de junio de 2010

El inventor de la pólvora

Todavía colea por los medios la preciosa carrera de Canadá 2010, y en mi mente. La cantidad de opciones, variables, estrategias, cambios de posición e incertidumbre, fueron debidas al "acierto" de Bridgestone a la hora de escoger los compuestos que proporcionarían a los equipos en la carrera del Guilles Villeneuve. Cuando terminó la carrera, los más contentos en el país de la mapple leaf eran los responsables de Bridgestone, que sacaban pecho y se atribuían buena parte del espectáculo vivido en Montreal, que fue multiplicado debido a la elección por parte de éstos de unos neumáticos de seco de rápida degradación, aunmentando con ello las paradas en boxes y creando indeterminación hasta el último instante de la carrera.

Como desconfiado que soy, no me lo termino de creer, y menos que los nipones hayan acertado en la elección de esos compuestos, es más, creo que tuvieron un error mayúsculo a la hora de elegir los compuestos a proporcionar, teniendo en cuenta una durabilidad determinada, que se vio superada de forma alarmante en el asfalto canadiense. En los últimos años ¿cuándo hemos visto semejante degradación en unos neumáticos y que afectan por igual a todos los pilotos? Hablo de memoria, pero creo que nunca. Erraron los cálculos y el espectáculo se benefició.

Y viendo el precioso y espectacular resultado de su error en la pista, el buen nipón, ahora dice que apretarán las clavijas a equipos y pilotos, y proporcionarán compuestos de más rápida degradación para aumentar estrategias y, en definitiva, el divertimento en el circuito. Ni más ni menos que el director de desarrollo del departamento de competición de Bridgestone, Hirohide Hamashima, ha apostado sin contemplaciones por el compuesto superblando “Siempre que la elección del superblando sea segura y que no haya riesgo de que se ampollen, utilizaremos los neumáticos superblandos”, dijo el bueno de Hirohide.

Siento desilusionar a los enorgullecidos japoneses de Bridgestone, pero espero que no piensen que de esta forma han inventado la forma de hacer las carreras más espectaculares, pues el concepto es exactamente igual que el que imperaba en la difunta ChampCar, y que por cierto, desarrollaron técnicos de Bridgestone. Fue allá por septiembre de 2006, cuando responsables de la marca japonesa propusieron a la FIA la adopción para la F1 del sistema de la ChampCar, donde se debían usar dos compuestos diferentes de neumáticos en cada carrera, obligatoriamente. Se hizo, claro está, pero la peculiaridad del sistema americano necesitaba de un tipo de neumáticos menos duraderos que en Europa, ya que las carreras en la ChamCar se neutralizaban varias veces tras el Safety Car cada vez que un accidente o avería interrumpía el libre tránsito por la pista (aunque solo fuese ligeramente). Por ello, cuando el Safety Car salía a pista, la mayoría de los pilotos aprovechaban para entrar a cambiar gomas, y eran necesarios más juegos de neumáticos porque el número de paradas en pits era mayor que en las carreras de F1, por lo que en Bridgestone no tenían que exprimir al máximo la durabilidad del neumático.

Y eso, ni más ni menos, es lo que sucedió con los neumáticos en Canadá 2010 (exceptuando la salida del Safety Car), es decir, una durabilidad que ponía en peligro no a pilotos o máquinas, sino al concepto establecido por la FIA y Bridgestone. Así que ahora, cuando los japoneses miran al frente y tratan de inventar un concepto novedoso en la F1, solo deberían mirar a su propio pasado para sacar conclusiones y enseñanzas sobre sus propios datos de la ChampCar.

Gran degradación y apertura del abanico de estrategias: éxito asegurado.

Optar por compuestos más blandos es algo que mejorará el espectáculo en los circuitos, pero el movimiento en este sentido de Bridgestone es algo tardío, dada su desaparición del campeonato a final de la presente campaña. Imagino que lo hacen puramente por profesionalidad, ya que lo más fácil sería esperar en el orden establecido unos pocos meses, y desaparecer sin complicaciones, pero esa visión latina de las cosas, dista mucho de ser la que pueda ofrecernos la mente japonesa.

Pero surge un problema en lo concerniente al futuro en este sentido, y es que quizá el león herido esté obligando a seguir un camino determinado a Pirelli, el nuevo suministrador de neumáticos de la F1 a partir de 2011. No debe ser demasiado complicado desarrollar neumáticos un poco más blandos, pero en Pirelli ya sabían lo que tenían que hacer, y este movimiento de Bridgestone, y su posible aceptación por algunas de las partes implicadas, podría sentar mal en la casa de Milán, pues sería forzarles a enfocar su trabajo de una forma que no era la que habían estudiado, es decir, deberían modificar sus políticas conceptuales para ofrecer neumáticos de baja durabilidad a la F1... y quizá los estándares de Pirelli sugieran todo lo contrario ¿qué opinarán de esto lo italianos?

7 de noviembre de 2009

Quiero una F1 de las de antes




La Palma.- Esto de la F1 se está pareciendo cada día más a una de esas películas del oeste en las que unos pocos valientes blancos, esperan el acecho de una multitud de pieles rojas completamente asalvajados. Ese pueblo opulento que, poco a poco, va cayendo en la desidia, y donde los hombres rudos que lo hacían prosperar se van yendo poco a poco hacia un futuro mejor.

Eso le está pasando a la F1, una categoría en la que cada vez quedan menos hombres rudos que hagan sobrevivir el statu quo actual. Y me pregunto ¿quién demonios quiere el statu quo de estos tiempos?

Los equipos basurilla como Midland vienen y van, picoteando de flor en flor para sacar cuatro euros de un sitio u otro, pero la revolución llegó cuando Honda dijo que se iba de la F1 ¡la todopoderosa Honda, qué va a ser de la F1 sin ellos! Pues una bazofia, pero una porquería exactamente igual que si hubiesen permanecido en la categoría.

Siguió BMW, y el cimiento sólido sobre el que se asienta la F1 comenzó a resquebrajarse, pues eran ya dos los fabricantes que se iban del gran circo y otros podía tomar ejemplo.

Y lo peor es que otras marcas están siguiendo el camino. Toyota no ha podido contar ni con Raikkonen ni Kubica y, harta de mediocridad en sus resultados, se ha cansado de mantener holgazanes sosos y se fijará sin duda en categorías que le cuestan menos y le dan más.

Y tras ellos, Bridgestone.



Y ahora Renault. El bueno de Carlos Ghosn, artífice junto a Mosley del injusto linchamiento de Briatore, ha manifestado que se están planteando su presencia en la F1 en la temporada 2010, y harán un comunicado aclarando su posición antes de fin de año. Y el pobre Kubica que se retuerce en su error.

¿Pues saben qué les digo? Que ojalá se fuesen todos menos 3, los 3 históricos: Ferrari, McLaren y Williams. Entre todos han echado a perder la F1, con sus siempre presentes intereses económicos. Echo de menos los tiempos en los que esos caballeros aventureros se aventuraban a crear su equipo con la sola finalidad de ganar la gloria, y no un puñetero euro.

Y estos caballeros existen ahora, Viladelprat, Sauber, Williams, Eddie Jordan, y alguno más. Estuve incluso pensando en Campos y en Mateschitz, pero esos son más reptiles que otra cosa. Uno vendiendo su bebida energética y el otro vendiendo a la piel de toro un equipo español, sin pilotos españoles y con página web en inglés. Manda huevos.

Y no me cabe duda que Ecclestone sabrá manejar perfectamente estos momentos de crisis y sabrá llevar el barco al lugar en el que estaba hace 20 años, a una competición automovilística, siempre tortuosa, eso sí. Le ayudará Todt.

En definitiva, prefiero que de todas estas pequeñas debacles salga una F1 depurada y competitiva, aunque el puñetero y cacareado desarrollo tecnológico se resienta en aras de la igualdad. La F1 no puede estar peor de lo que está en este momento, y una buena limpieza de supuestos imprescindibles quizás sería la solución drástica para que nuestro deporte vuelva a ver la luz.

Fuera de la categoría todo lo que la ha traído hasta aquí (Renault incluida) y bienvenido lo que venga, que ya se verá si es bueno o malo. Si, estoy ilusionado de que todo este atajo de negociantes se vayan a jugar a la bolsa de valores.

26 de abril de 2009

Los neumáticos de la discordia

La Palma.- En la carrera de Fórmula 1 disputada el día de hoy en Bahrein, hemos visto que la acertada elección del compuesto de neumáticos es claramente definitoria en el resultado final de la carrera.

Carrera tras carrera vemos como el compuesto blando se comporta de forma bastante diferente. Así comprobamos que un neumático blando no servía para hacer 5 vueltas sin deshacerse literalmente en Australia, y en las altas temperaturas del desierto de Bahrein, aguantaban 20 vueltas sin problemas palpables de degradación.

¿Por qué ocurre ésto? Es sencillo, los japoneses de Bridgestone proporcionan unos compuestos diferentes en cada carrera, por lo que el compuesto blando de Australia nada tiene que ver con el de Bahrein.

La política de Bridgestone nos tiene a todos, aficionados y profesionales, bastante desconcertados, ya que nadie puede intuir cual es la mejor táctica a seguir en carrera, pues la elección del neumático se hace la mayoría de las veces sin saber cuántas vueltas durará en condiciones favorables.


Preguntamos sobre la forma en que los americanos han gestionado su invento (porque esta norma de tener que usar en carrera 2 tipos de neumáticos diferentes la inventaron ellos) a nuestro experto en las carreras americanas, el californiano Jim Swindall "En la Champ Car siempre se usaba un compuesto similar carrera tras carrera. Corrías en el óvalo de Milwaukee con el mismo neumático blando que usabas en Portland o Long Beach. No había sorpresas en la degradación. Solo debían tener en cuenta factores como la rugosidad del asfalto, si era óvalo o no, el calor, las presiones a las que debían hinchar la goma, etc, pero la rueda era la misma en todos los circuitos, y era espectacular, porque los juegos blandos apenas duraban unas pocas vueltas y después se veían coches haciendo vueltas 5 o 10 segundos más despacio que los que llevaban el juego bueno", afirma Jim.

Pues no estaría de más que Bridgestone nos diese unos parámetros, si no iguales, al menos similares en todas las carreras sobre compuesto y degradación del neumático blando. Tendríamos todos un nuevo punto de análisis y no un factor aleatorio en los neumáticos.