La Palma.- Siempre he sido de la opinión de que las personas somos muy manipulables, la masa es ciega y, generalmente, nos dejamos llevar por esa corriente arrolladora que es alentada inexorablemente por el boca a boca. Evidentemente, tratamos de luchar contra esa manipulabilidad y llega un momento en que somos demasiado escépticos, creyéndonos a salvo de los designios del que maneja la marioneta. Es mi caso lo confieso, y como persona, da igual que esté detrás o no de un teclado, los medios de comunicación me llegan y tomo la información, y hablo o escribo, para terminar generalmente cometiendo algún error.
Cuando se filtró a los medios que en el caso Singapur08 hubo una cuarta persona en la famosa reunión Symonds-Nelsinho-Briatore, todo empezó a olerme mal ¿un asunto tan sucio como este y meter a más gente en el meollo? “Aquí han engañado a alguien”, me dije.
Cuando recientemente se ha desvelado que esa cuarta persona era Alan Permane, ingeniero jefe del equipo, el hombre de Carlos Gohsn, lo he empezado a ver todo claro, sobre todo después de las declaraciones de Permane, en las que negaba que hubiese estado presente en la famosa reunión, pero que fue conocedor de los planes de Pat Symonds y Nelsinho Piquet y que tito Flavio no intervino en nada, simplemente se dedicó a dar el pistoletazo de salida a la operación, como Team Principal de Renault F1.
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Briatore siempre ha sido un animal salvaje, una persona indomable con una muy buena posición. Esos dos factores hacen que el resto de los mortales lo veamos como un extravagante, una especie de orate díscolo que se enfrenta a pecho descubierto con el mismo Dios si hace falta, vestido únicamente con su minúsculo tanga. Por supuesto es un torito bravo intocable por el dueño de Renault, y a la postre, su gran enemigo, Carlos Goshn, que siempre quiso darle un aire más francés al equipo y que siempre se encontró con la oposición del italiano.
La enemistad manifiesta de Briatore con el Presidente de la FIA, Max Mosley, en la que se han cruzado acusaciones, palabras e insultos, hacía del italiano un espécimen muy molesto y difícil de quitar del centro de la F1. Además, Flavio era una de las personas que más peso tenían en la FOTA, asociación enemiga visceral de Mosley. Por todo ello, sacar de la vida pública de la F1 a Briatore podría ser muy complicado y se necesitaría una argucia muy grave y retorcida para que el italiano se pudriese en el exilio.
Por todo ello, y sintiendo cada vez más moscas rondando mi cabeza en este asunto, elaboré la que a mi juicio ha sido la teoría de la conspiración para echar a Briatore de la F1, ampliamente ramificada, y de la que de seguro se me escapa algún lazo.
¿Qué pasó inicialmente? En Singapur había dos cosas que salvar, la temporada de Renault F1 y el futuro de Nelsinho en la categoría. Nelsinho tuvo la idea de provocar su accidente y la planteó a Symonds que, inoperativo de tomar él la decisión, elaboró el plan de acción para presentarlo a Briatore. El italiano oyó la exposición de los motivos de Symonds y Nelsinho y se limitó a aceptar como mal menor el destrozo del bólido contra el muro: la temporada estaba salvada con la victoria de Fernando Alonso y Nelsinho tenía su contrato, que era para lo que era imprescindible el concurso de Briatore.
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Pero había un gran error en el plan de Symonds y Nelsinho, y ese error era que otras dos personas sabían lo sucedido, sujetos éstos que estaban vinculados a los dos enemigos viscerales de tito Flavio: Nelson Piquet padre (FIA) y Alan Permane (Renault). Pocos días después del “triunfo” de Renault F1 en Singapur, Max Mosley y Carlos Goshn ya estaban enterados de la ilegalidad sucedida en el circuito asiático. Solo quedaba esperar el momento propicio.
Hace unos días me sorprendió el posible interés de Adrián Campos en el fichaje de Nelsinho Piquet para la temporada 2010, así como también me sorprendió en su día la aceptación del equipo de Campos en la parrilla de la “categoría reina”, pasando por encima de Brabhan, Lola, y del infinitamente mejor armado Epsilon Euskadi, de Joan Viladelprat. Fue extraño que le diesen esa plaza Adrián Campos, dueño de un descampado.
¿Cuál sería el mejor momento para verter la lava sobre Briatore? A partir de la aceptación de los nuevos equipos que configurarían la parrilla de la F1, supuestamente una de las últimas decisiones de Max Mosley, en la que colocaría un equipo de translúcido tul, y en dicho equipo se metería al infractor más grave en este caso e ideólogo del Singapurgate08: Nelsinho Piquet.
Todos lo recordamos: Piquet dejó caer en la televisión brasileña que le obligaron a estrellarse contra el muro en Singapur08. Nadie le creyó, pero tenía dos bastiones de su lado, Goshn y Mosley, con una trama perfectamente urdida para conseguir el que sería el batacazo de Briatore.
Briatore lo negó todo al principio y no quería hacer declaraciones, pero la gran bola de fuego avanzaba quemándolo todo a su paso. Y por fin llegó el gran momento esperado por los dos ladinos: Mosley llama a declarar a Renault F1.
Poco antes de llegar a esa audiencia, Carlos Goshn precipitó la salida del equipo de Pat Symonds (ideólogo junto a Nelsinho de todo el asunto) y a Briatore. La excusa es que Carlos Goshn ya conocía todo lo sucedido de boca de Alan Permane, su topo, y este testigo de excepción hablaría si fuese necesario contra los intrigosos Symonds y Briatore en la vista de París.
En ese momento, Briatore se dio cuenta de la enorme maquinación contra su persona y decidió hacer lo más inteligente posible, no asistir a la vista de París y dejarlo todo en manos de la justicia ordinaria. No acudir a la vista de París hizo quedar a Briatore como un vil cobarde, pero la asistencia hubiese supuesto para el italiano un linchamiento por parte de la FIA, que ya tenía tomada y armada la resolución definitiva del caso.
La jugada de la FIA era clara, otorgando inmunidad a la supuesta víctima, que se tornó en verdugo, para así poder hincarle el diente al siempre incómodo Flavio. El proceso, ya lo hemos visto.
¿Beneficiados? Max Mosley y su sed de venganza. Carlos Goshn y su grano en el culo llamado Briatore, pues ahora ya puede poner a Prost de Team Principal y armar el equipo a la francesa. Nelsinho Piquet y su contrato en la F1. Luca di Montezemolo, que se quita a la siempre amenazante sombra de Briatore del panorama, aunque en este último personaje bien podría suceder lo contrario, es decir, que sin Briatore la FOTA esté en el momento de más debilidad y que equipos hostiles, como Williams, hagan tambalear la solidez de la organización frente a la FIA. Me inclino por esta última posibilidad, pero sin descartar completamente el hondo respiro de Montezemolo al conocer la marcha de Briatore.
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¿Perjudicados? Symonds, que le han prejubilado de forma anticipada, y Briatore, que ha cargado con las culpas de la maquinación inicial de sus dos empleados, Nelsinho y Symonds. Éstos, han salido impunes siendo los ideólogos, y en las espaldas de Flavio han cargado el peso de ser el Team Principal del equipo, que supo de la maniobra y tuvo el gran error de no negarse rotundamente a su realización. La responsabilidad del jefe para con sus empleados y los actos de éstos.
¿El futuro? Veo a un Flavio metido en los tribunales, y le veo ganando el juicio y limpiando su honor, volviendo a la F1, una F1 que le sacó a patadas.
¿Cuándo? Pues cuando el italiano consiga demostrar con pruebas la comunicación entre Nelson Piquet y Max Mosley, y el retardo maquinado por éste para buscar el momento oportuno para terminar con Briatore. Ahí está la clave, en esa dilación.
En otro orden de cosas, quiero pedir públicamente mis disculpas a Flavio Briatore por haberme dejado llevar por la corriente que lo culpabilizaba y por todos los comentarios que en su contra hice en su día, comentarios hirientes en algunos casos, de los que sinceramente me arrepiento.