Recular es un acto muy costoso para los que son testarudos, pues deben renunciar no a una idea, sino a un modo de concebir su propia existencia, donde la verdad la tiene siempre uno mismo, asentada en las bases de una suficiente educación escolar y de una insatisfactoria educación familiar.
Y cómo le cuesta a todo el mundo variar su opinión respecto a Herman Tilke, ese diseñador de circuitos que tiene un único pecado, que Bernie Ecclestone se ha empeñado en que todo lo nuevo en la F1 sea concebido por el alemán.
Incluso cuando vemos una maravilla como el circuito de Turquía, los nostálgicos se echan las manos a la cabeza y niegan la evidencia de las bondades de un trazado, argumentando casi siempre lo mismo, a saber, una dificultad excesiva para adelantar, y que hay otros trazados históricos mucho más válidos que el turco.
Cierto es que el circuito de Turquía no llama especialmente la atención, a no ser por la curva 8, pero un análisis un poco más minucioso nos hace ver alguna peculiaridad que hace casi único al trazado otomano. Por ejemplo, que se rueda en sentido contrario a las agujas del reloj, y aunque no sea un dato transcendente en nada, uno no deja de ver con cierto cariño a esos bichos raros en los que el giro es al revés. También
Y cómo le cuesta a todo el mundo variar su opinión respecto a Herman Tilke, ese diseñador de circuitos que tiene un único pecado, que Bernie Ecclestone se ha empeñado en que todo lo nuevo en la F1 sea concebido por el alemán.
Incluso cuando vemos una maravilla como el circuito de Turquía, los nostálgicos se echan las manos a la cabeza y niegan la evidencia de las bondades de un trazado, argumentando casi siempre lo mismo, a saber, una dificultad excesiva para adelantar, y que hay otros trazados históricos mucho más válidos que el turco.
Cierto es que el circuito de Turquía no llama especialmente la atención, a no ser por la curva 8, pero un análisis un poco más minucioso nos hace ver alguna peculiaridad que hace casi único al trazado otomano. Por ejemplo, que se rueda en sentido contrario a las agujas del reloj, y aunque no sea un dato transcendente en nada, uno no deja de ver con cierto cariño a esos bichos raros en los que el giro es al revés. También
