Generalmente, los que un día nos escogimos como seguidores de Williams, somos unos nostálgicos, pues nuestro equipo es uno de los últimos llamados “equipos de caballeros”, de esos que empezaron con una serie de señores que asumían el negocio en la F1 como el medio ineludible para llegar a la consecución del fin último, esto es, el mayor rendimiento deportivo y el triunfo en la F1.
Otros equipos, como McLaren y Ferrari, surgieron de una forma relativamente similar, pero lo normal en estos tiempos es justo lo contrario de lo que hace años era la norma, es decir, que ahora se busca el buen rendimiento deportivo para que el negocio particular de cada dueño crezca. Los tiempos cambian y quizá los nostálgicos ya no tenemos un clavo frío al que agarrarnos. Antes podíamos elegir entre muchos caballeros, y a los ya citados, se podían añadir nombres ilustres y otros no tanto, como Brabham, Lotus, Ligier, March, Fittipaldi F1 o Toleman. Pero ahora estamos limitados a la sota, al caballo y al rey.
Y seguimos, necios y obstinados en nuestra preferencia, sin dar el brazo a torcer y con
Otros equipos, como McLaren y Ferrari, surgieron de una forma relativamente similar, pero lo normal en estos tiempos es justo lo contrario de lo que hace años era la norma, es decir, que ahora se busca el buen rendimiento deportivo para que el negocio particular de cada dueño crezca. Los tiempos cambian y quizá los nostálgicos ya no tenemos un clavo frío al que agarrarnos. Antes podíamos elegir entre muchos caballeros, y a los ya citados, se podían añadir nombres ilustres y otros no tanto, como Brabham, Lotus, Ligier, March, Fittipaldi F1 o Toleman. Pero ahora estamos limitados a la sota, al caballo y al rey.
Y seguimos, necios y obstinados en nuestra preferencia, sin dar el brazo a torcer y con